Los conductores tienen más del doble de riesgo de accidente en más de la mitad de sus viajes cuando realizan actividades de distracción como intentar alcanzar un objeto o manipular el GPS del coche, pero también al conducir bajo estados de ánimo como enfado, tristeza, o excitación, que elevan casi diez veces el riesgo de colisión; además de que viajar muy por encima del límite de velocidad genera aproximadamente 13 veces más de riesgo. Sin embargo, ponerse maquillaje o interactuar con los niños es menos peligroso de lo que se pensaba.